Encantadora. Implacable. Y cuando puedo, en chancletas. La voz, la mirada y el criterio detrás de esta casa bien amueblada.
Cineasta de origen, narradora de vocación y madre por sorpresa, me reinventé desde la calma de Huesca —capital mundial del paso firme y la bici con cesta— para acompañar a marcas y personas con algo que decir. No soy una agencia. No tengo equipo de 17 personas. Tengo algo mejor: criterio, mirada propia y una taza de té humeante que me acompaña en cada proyecto.
Creo en la comunicación con carácter, en las historias bien contadas y en las imágenes que no necesitan gritar para quedarse. Trabajo con marcas, artistas, instituciones y personas reales. Lo mío no es hacer “contenido”, es contar cosas que importan sin usar mayúsculas de más.
Antes de ser La Señora Rosebud fui muchas otras cosas: guionista, directora, fotógrafa de rodaje y script en proyectos de cine, series y documentales. He trabajado desde 2004 en el sector audiovisual en ciudades como Madrid, Barcelona, Barranquilla o La Habana, siempre con los ojos abiertos y el oído entrenado. He ganado premios, viajado por festivales y trabajado con equipos muy diversos. Y aunque hoy firme con nombre de señora, el oficio sigue siendo el mismo: observar, pensar y contar.
Trabajo con personas que no buscan fórmulas vacías ni frases en neón. Buscan claridad, criterio y comunicación con estilo propio. Si eres de las que prefieren lo bien pensado a lo muy producido, esta señora te entiende. Acompaño especialmente a:
No vendo humo ni plantillas. Estos son mis servicios: ideas bien pensadas, imágenes con historia y textos que suenan como tú. Pero mejor.
Desde retratos con intención hasta productos que cuentan, mis fotos no posan, hablan.
Te ayudo a encontrar la voz de tu marca sin disfrazarla. Ni una palabra de más, ni de menos.
Pienso contigo desde el concepto hasta el lanzamiento, para que tu proyecto no pase desapercibido.
Escríbeme algo bonito (o urgente).